El Oasis


Junio 2018

Ella atravesaba el desierto, cansada y confundida. No sabía que le tenía deparado el camino que estaba siguiendo cuando de pronto, en medio de la nada, encontró un oasis, un regalo.
El oasis tenía agua calma y cristalina que sació su sed y alivianó su cansancio. Se enamoró del agua que bebía sin poder ver más allá de la superficie. Esa sensación le hacía sentir bien sin conocer que había en la profundidad de ese lago, sin querer ver qué se podía encontrar en el fondo; y apostó que ese era un lugar seguro que no quería abandonar.

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